Abuelito,
Hoy a casi 10 años de tu partida te recuerdo como a alguien que fue mucho más que un abuelo y un padre; fuiste un ejemplo de amor, de esfuerzo y de cómo ser una gran persona. Como abuelo, siempre tenía los brazos abiertos y una sonrisa para darnos. Nos enseñó a valorar los momentos simples y a reír en cada paso.
Como papá, fue un apoyo incondicional, el que nos enseñó con el ejemplo, el que nos mostró el valor de la honestidad y el esfuerzo. Estaba allí para cada logro, para cada problema y para recordarnos que podíamos con todo. En su trabajo también dejó su huella; quienes compartieron con él saben lo dedicado que era y cómo trataba a todos con respeto y amabilidad. Era un profesional de esos que inspiran, y más aún, una persona que hacía todo con el corazón.
Lo extrañamos muchísimo. No pasa un día sin recordarlo, sin desear tenerlo aquí, contándonos sus historias o simplemente sintiendo su presencia. Su legado y su amor están con nosotros cada día, y aunque ya no esté físicamente, sigue siendo una parte inmensa de nuestra vida.
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María Cristina Murillo Avilés says
27 octubre, 2024-10:16 pmAbuelito,
Hoy a casi 10 años de tu partida te recuerdo como a alguien que fue mucho más que un abuelo y un padre; fuiste un ejemplo de amor, de esfuerzo y de cómo ser una gran persona. Como abuelo, siempre tenía los brazos abiertos y una sonrisa para darnos. Nos enseñó a valorar los momentos simples y a reír en cada paso.
Como papá, fue un apoyo incondicional, el que nos enseñó con el ejemplo, el que nos mostró el valor de la honestidad y el esfuerzo. Estaba allí para cada logro, para cada problema y para recordarnos que podíamos con todo. En su trabajo también dejó su huella; quienes compartieron con él saben lo dedicado que era y cómo trataba a todos con respeto y amabilidad. Era un profesional de esos que inspiran, y más aún, una persona que hacía todo con el corazón.
Lo extrañamos muchísimo. No pasa un día sin recordarlo, sin desear tenerlo aquí, contándonos sus historias o simplemente sintiendo su presencia. Su legado y su amor están con nosotros cada día, y aunque ya no esté físicamente, sigue siendo una parte inmensa de nuestra vida.